Trabajar con agricultores y chinamperos en Xochimilco nos está tocando en lo más profundo. A diario observamos cómo el campo parece despertar  del más largo de los inviernos: el olvido.


Una de las historias que nos llegó directo al corazón es la de don Leonardo Rosas Ramírez,  quien a sus ochenta años sube todas las madrugadas a las alturas de Santa Cruz Acalpixca para trabajar la tierra. Siembra maíz, calabazas, frijol… Él es uno de los pequeños agricultores que está comenzando a proveernos del maíz con el cual preparamos la masa de nixtamal que ahora ofrece el restaurante Contramar (Roma) y la mezcalería Oh Mayahuel (Coyoacán).

Al escuchar el espíritu que anima Productos de la chinampa, sus ojos se anegaron de lágrimas: “pensé que en la cuidad ya nos había olvidado”. Aún retumbaban en nuestros oídos aquellas palabras que sentencian al megadiverso campo mexicano como algo “poco competitivo”.

Don Leonardo cuida su maíz y trabaja la tierra de manera tradicional. Su coa muestra las huellas del uso constante. El octogenario campesino valora el conocimiento que ha heredado y ahora está feliz: Sabe que su maíz tendrá salida porque hay consumidores que buscan calidad desde el origen. El maíz nativo tiene características gastronómicas que lo hacen superior a cualquier otro. Por eso los agricultores cuidan sus semillas: saben lo que realmente valen.
Al reconocer el valor gastronómico y cultural de nuestros productos de origen, estamos fortaleciendo al campo. Nuestros pequeños productores son altamente competitivos, aunque no masivos: producen una selecta calidad. Esto es resultado del amor con el cual personas como don Leonardo nos explican que al utilizar su maíz: “la tierra se pone contenta”.

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Historias como las de Don Leonardo son las que nos animan a seguir adelante, y nos alegra saber que no estamos solos, pues muchos de ustedes nos apoyan de diversas maneras. No imaginan lo importante que está siendo la retroalimentación de quienes nos escriben, opinan, comentan, aconsejan, preguntan, sugieren.  Sus correos electrónicos y llamadas nos resultan muy útiles  para mejorar nuestros servicios.
Actualmente ya contamos con una producción suficiente de huevos (ya saben blanquillos, rojillos, y si la naturaleza sigue sorprendiéndonos, verdillos). El precio del huevo de gallina de corral es de 2.50 por pieza. También podemos entregar, previo acuerdo, leche bronca, cruda, sin rebajar, homogeneizar, ni pasteurizar (hiérvanla)
Algunos escribieron pidiendo que los tomemos en cuenta para el paquete de febrero, por lo que más abajo les enviamos la lista de productos que incluye la misma.  El próximo día de entrega los colocamos el lunes 18 de febrero.
Además  les recomendamos que revisen nuestra página de Internet www.delachinampa.com/productos  en la cual estamos constantemente actualizando nuestras ofertas.
Para quienes quieran conocer más acerca de esta red de pequeños productores agrícolas y servicios, ya tenemos habilitada la página www.delachinampa.com/nosotros, donde encontrarán historias como la de Don Leonardo.
Las personas que nos escribieron que si habíamos tomado en cuenta paquetes más pequeños para micro familias que trabajan y casi no comen en casa, les podemos cotizar paquetes personalizados con los productos que les interesen y nos ponemos de acuerdo en la forma de entrega.
A quienes les interesen que les organicemos un viaje al área chinampera, algún convivio con agricultores, o simplemente quieran visitar la otra cara de Xochimilco, no duden en enviarnos un correo para cotizarles el servicio.
En el sitio web www.delachinampa.com  también podrán encontrar acceso a otras secciones, que seguiremos actualizando y habilitando.

Finalmente aquí les va el contenido del paquete de febrero:

Deliciosa y fresca espinaca.
Rabanitos…de un rojo san Valentín, los alemanes los usan en sus ensaladas de papa y mayonesa.
Dos lechugas sangría, francesa o italiana (como dice Rocío Cerón: “las lechugas saben a lechuga”)
Acelga para un rico soufflé
Coliflor… se acaba la temporada de estos deliciosos gigantes.
Nopales, son tan sanos que hasta los japoneses se los llevaron a Japón…por cierto, hay una zona chinampera que lleva el nombre de “Japón”.
Cilantro, para todos los guisos mexicanos (no somos malinchistas, que conste).
Perejil, va bien con la ensalada arriba mencionada, así como con huevitos revueltos…en otros lugares del mundo se lo comen frito como entrada.
Miel de abejas que anduvieron picoteando las florecitas de Xochimilco…para endulzarse la vida.

Precio del paquete: 220 pesos (incluye entrega a domicilio en el Valle de México)

Cada paquete cuesta 220 pesos y se paga en efectivo contra entrega. Las personas que separen con anticipación su orden y nos envíen el número de depósito en el banco sólo pagarán 200 pesos. Aquellas personas que deseen recoger su orden con nosotros también serán acreedores al descuento. Si desean algún producto agregado a su orden, no dude en solicitarlo: huevos, pollos, masa nixtamal, hortalizas… En algunos productos las existencias son limitadas como pollo y pato entero…
Les agradecemos su preferencia.

Ya se acerca la temporada de betabel, setas y hongos, albahaca, epazote, romero (no es romerito)…

Los chefs Andrés Barragán (Restaurante Contramar) y Lauro Cantú (Restaurante Entremar) prepararon a dúo un par de conejos a las brasas. Salvo el ajo, la sal y la pimienta, el resto de las productos y hierbas de olor que entraron a tallar, provinieron directamente de una chinampa en Xochimilco, una tierra que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esto sucedió el martes 5 de febrero, en un Convivio donde dialogaron agricultores chinamperos y los encargados de la calidad gastronómica de los restaurantes mencionados, además de Cibeles y Barracuda.

El punto de encuentro fue el embarcadero de Cuemanco. Pedro Méndez, que trabaja con su hermano Antonio en la chinampa donde ocurrió el evento, le dio la bienvenida a todo el equipo de restauranteros.

Luego de instalarnos en la cabaña de trabajo, la comitiva se dividió en dos o hasta tres grupos. Había mucho que ver, desde el crecimiento de las flores de semilla que trabaja la familia de Pedro, hasta los ajolotes que están criando y estudiando estos chinamperos. Pero sin duda, el pato adobado (cortesía de la familia Eslava) y el mole con pollo de corral (cortesía de la familia Méndez) no sólo generaron expectativa sino que pasaron la prueba de los expertos.

Este encuentro es el primero de muchos más. Productos de la chinampa se está relacionando con restaurantes de alto nivel que reconocen el valor de una buena gastronomía: conociendo su origen desde la tierra. La idea de estos convivios es fortalecer el diálogo entre todos los actores que conforman la cadena de producción gastronómica para conocer y preservar la biodiversidad y asegurar una oferta de alimentos de calidad.

Productos de la chinampa es un esfuerzo colectivo para construir una red de productores y co-productores (también se han unido a nosotros restaurantes como Los Danzantes y Oh Mayahuel y estamos en conversación con otros más). El objetivo es llegar al mayor público posible de la ciudad de México y promover una gastronomía ligada a la tierra. Se trata de acercar a productores y co-productores para elaborar estrategias conjuntas y difundir la importancia de valorar y preservar nuestro patrimonio.

En este convivio el plato de fondo fue una sana competencia. Frente a frente, teníamos masa nixtamal de Tepoztlán y de Xochimilco. ¿Cuál es “mejor”? El resultado fue conocer que el maíz blanco de cada lugar es distinto y, por lo tanto, sus tortillas no son iguales. ¿Cómo nos comimos las tortillas? Untadas con mermelada de higo preparada de manera artesanal por doña Tomasa, de San Francisco Tlalnepantla: otra delicia.

El buen ánimo lo mantuvimos gracias al pulque de San Fracisco Tlalnepantla. ¡Salud!

Las fotos son de nuestro amigo fotógrafo Ariel Ojeda.

A sus ochenta años, don Leonardo Rosas Ramírez, sube todas las madrugadas a las alturas de Santa Cruz Acalpixca para trabajar la tierra. Siembra maíz, calabazas, frijol… Él es uno de los pequeños agricultores que nos proveen del maíz con el cual preparamos la masa nixtamal que ofrece el restaurante Contramar (Roma) y la mezcalería Oh Mayahuel (Coyoacán).

Al escuchar al espíritu que anima Productos de la chinampa, sus ojos se anegaron de lágrimas. Aún retumbaba en nuestros oídos aquellas palabras que sentencian al campo mexicano de “poco competitivo”.

Don Leonardo cuida su maíz y trabaja la tierra de manera tradicional. Su coa muestra las huellas del uso constante.

Don Leonardo valora el conocimiento que ha heredado y ahora está feliz. Sabe que su maíz tendrá salida porque hay consumidores que buscan calidad desde el origen. El maíz nativo tiene características que lo hacen superior a cualquier otro. Por eso cuidan sus semillas.

Al reconocer el valor gastronómico y cutural de nuestros productos de origen, estamos fortaleciendo al campo. Nuestros pequeños productores son altamente competitivos, aunque no masivos: producen selecta calidad. Esto es el producto del amor con el cual personas como don Leonardo nos explica que al utilizar su maíz: “la tierra se pone contenta”.

El viernes 18 de enero de 2008 nos reunimos los asociados de Productos de la chinampa. El punto de encuentro fue la Isla de las Muñecas. No estuvimos todos porque algunos chinamperos estaban en plenas labores de campo, como Pedro, cosechando sus aromáticas brisias, o el señor Pacheco entregando sus lechugas.

Una vez más: mediante esta empresa queremos rescatar la chinampería. Por eso nos reunimos y convocamos al público consumidor bajo la convicción de que es posible un renacimiento, en todo su esplendor, de la actividad chinampera; este legado que, si  bien hemos ido perdiendo aún sobrevive gracias a la tenacidad y “necedad” de estos “guardianes de la cultura”: los chinamperos.

El objetivo es abrir mercados a los productos de la chinampa, cultivados a la manera tradicional, destacando sus valores gastronómicos así como el valor de los servicios ambientales que prestan los chinamperos y agricultores tradicionales del corredor biológico que va desde la  zona de la montaña hasta la chinampera.

Hicimos un recuento de actividades y de los actores que se han ido sumando a esto que ya no es proyecto: comenzamos con hortalizas y ahora disponemos de una oferta de productos que van hasta huevos de corral, pollo, leche y sus derivados, así como exquisitos tamales y una insuperable masa nixtamal. Todo cultivado o producido de manera artesanal, a la usanza de los pueblos de Xochimilco.

También reflexionamos sobre cómo estamos desarrollando un sistema de cosecha, acopio y entrega a partir del pedido de un restaurante o de las necesidades de nuestros clientes individuales… cómo estamos re-descubriendo una ruta gastronómica que conecta de manera directa al consumidor con la tierra.

Nos definimos como una asociación de libres productores agropecuarios y de servicios. Una vez más nos comprometimos a proveer a nuestros clientes -Dios primero (o la naturaleza o los contratiempos que nunca faltan)-, en tiempo y forma.

Quedó asentada la propuesta de que la primera tienda de Productos de la chinampa estará ubicada en la Isla de la Muñecas. Los chinamperos están ideando una forma de presentación de producto que será nuestro sello característico.

También acordamos que el Comité de Vigilancia, integrado exclusivamente por chinamperos, es el que define nuestro sello: “a la manera tradicional”. Al mismo tiempo, éste es el garante de la calidad y origen de nuestros productos.

Este órgano de gobierno se reunirá una vez al mes para conocer los avances de Productos de la chinampa y proponer la solución a los problemas que enfrente el equipo de “acopio y distribución” así como los equipos de “desarrollo de productos”, “información” y el de “ventas y mercadotecnia”.

Por otro lado, los chinamperos iniciaron un diálogo interno para establecer una estrategia de cultivos, de tal manera que no sólo garanticemos la existencia de los productos a lo largo del año (dentro de lo que permitan las temporadas) sino la diversidad de los mismos.

Cada paquete cuesta 220 pesos y se paga en efectivo contra entrega.

Aquellas personas que separen con anticipación su orden y nos envíen el número de depósito en el banco sólo pagarán 200 pesos.

Datos bancarios

Nombre: Marianne Locht y/o Luis Jhon

Banco:  Scotiabankinverlat

Número de cuenta: 00106833764
Clabe para transferencias en línea: 044180001068337645

Sucursal: Coyoacán

Sabemos que a veces tendremos que dejar el paquete con el velador del edificio o llevárselo a su oficina. Eso no es problema.

Aquellas personas que deseen recoger su orden con nosotros también serán acreedores al descuento.

Si desean algún producto agregado a su orden, no dude en solicitarlo: huevos, pollos, tamales, masa nixtamal, hortalizas… En algunos productos las existencias son limitadas como los huevos, leche pura de vaca, crema pura de vaca, pollo entero, pato entero, mermelada de higo conserva de tejocote

Les agradecemos su preferencia.

Es cierto. Dijimos que el 17 entregaríamos el paquete con Productos de la chinampa, pero el clima invernal, así como detalles logísticos, nos han retrasado. Caprichos de la naturaleza vegetal y humana….

El paquete de temporada invernal que distribuiremos el jueves 24 de enero, un día despúes de la luna llena son:

- Chayote grande con espinas (las espinas se quitan fácilmente una vez hervidos)
- Manojo de acelga (más grande que en el súper)
- Manojo de espinaca (alto contenido en hierro)
- 2 lechugas (italiana, francesa y/o sangría)
- Manojo de rábano (riquísimo y fresquecito)
- Medio kilo de masa nixtamal (no es híbrido ni industrial: es otro sabor: es natural)
- Cilantro (Andrés, el chef de Contramar quedó maravillado con estos cilantros)

- Coliflor (je je, la flor del mes ahora es comestible)
- Nopales (seis sanísmos y deliciosos estos sin espinas)
- La sempiterna manzanilla (Xochi, tierra de flores, sólo séquela al sol, desprenda las florecitas, hiérvala, cuélela y saboréela, úntesela en los ojos…)

Precio del paquete: 220 pesos (incluye entrega a domicilio y recuerda que nuestros productos son recién cosechados, una primera selección que acomplejaría a cualquier verdura de supermercado)

Soliciten sus pedidos al

55 54 11 11

marianne@delachinampa.com

 

Develando recuerdos, vienen a mi memoria conversaciones familiares y la voz de mi abuelo Ricardo o mis tíos abuelos y las tías abuelas, todos agricultores de vieja estirpe y con una conclusión que suena a lugar común: “la solución está en el campo”.

Recuerdo también mis estudios de Economía y la conclusión que expuso uno de mis maestros en la PUCP: “el campo está en desventaja a la hora de  negociar precios con la ciudad”. Finalmente, recuerdo el sabor de los productos recién cosechados o procesados en el mismísimo campo y me pregunto: “¿qué está pasando con todo esto?”

Los seres humanos, además de liarnos con el estrés y los interminables tráficos, tenemos por ahí guardada una pulsión que nos empuja a buscar la mejor calidad de vida posible. Desde la placida convivencia con nuestros hijos o amigos, hasta el deleite bajo los aromas del amor. Son muchas las opciones que la vida nos pone por delante y es de cada quién decidir cómo quiere vivir.

Sin embargo, el acelerado ritmo de vida que nos impone una cultura de competitividad (urbana e industrial) nos ha ido distrayendo de asuntos importantes. Pareciera que recién nos hemos dado cuenta que las ciudades se comen los campos o, en su defecto, le impone a la tierra una cuota de producción.

Pareciera que recién nos estamos dando cuenta, porque lo que podemos observar en el campo es el abandono. Ahora que recorro Xochimilco y sus alrededores, me encuentro con agricultores que están abandonando su cultura rural.

Ellos ordeñan la leche con sus manos. Buscan dónde es que sus gallinas depositaron sus huevos. Preparan mermeladas con los frutos de sus árboles. Cuidan la identidad de su maíz. Cultivan con amor la tierra y respetan su tiempo… aquí la vida tiene otro ritmo. Uno puede darse el tiempo de entrecerrar los ojos para degustar todos los sabores que guarda un tamal del campo.

Gastronomía. Esta es la palabra con la que podemos designar ese momento cuando la naturaleza y la cultura se tocan, se hacen una, y se comunican a través de los sabores. Es necesario darle su tiempo, permitir que todo fluya y se active la memoria: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?

Cuando probamos un huevo de corral, proveniente de una gallina libre de hormonas y libre de hacinamientos industriales, estamos comiendo otra cosa: estamos alimentándonos de la naturaleza. Eso vale más que un huevo que proviene de pálidas gallinas que sólo conocen una existencia automatizada, de un huevo que dejó el calor materno para rodar junto con otros tantos miles sobre un mundo sin fin de bandas transportadoras hasta depositarlo en una caja que sólo acepta pesos y medidas estandarizados y uniformados. ¿Qué somos?

Por eso, un grupo de idealistas nos hemos dado a la tarea de una misión que parecía imposible: vamos a darle valor al campo.

Eso es lo que proponemos. Y para comenzar nuestra labor hemos definido campo como aquel punto donde la naturaleza y el ser humano dialogan. Un punto donde no hay explotación. Donde el agricultor se negó a utillizar químicos o planes de producción que agoten a la tierra. En la ciudad de México, esto se llama chinampa y fuera de la Zona Chinampera, lo estamos encontrando con agricultores de la zona alta, como San Francisco Tlalnepantla, o en Mixquic o Chalco. No son muchos, pero son.

Ahora los hemos puesto en contacto con restaurantes como Contramar y Los Danzantes. También con público consumidor como el que compra los paquetes de hortalizas. Se trata de ir construyendo una red de CONSUMO RESPONSABLE. Compradores que sepan valorar lo que están adquiriendo. Productos naturales y de alta calidad. Productos que se cosechan el día anterior a la entrega a bordo de una canoa, o que recolectamos entre los productores de la zona de la montaña o en los pequeños mercados locales. Productos que seleccionan ojos expertos: personas que viven en el campo.

Este es el pedido. Rompamos paradigmas. Cambiemos los términos de relación entre la ciudad y el campo. Valoremos nuestra naturaleza. Mostrémosle a nuestr@s hij@s que la Madre Tierra nos ofrece diversidad y calidad y que todo esto lo hace con un único objetivo: mostrarnos que podemos gozar, aquí y ahora, de una buena calidad de vida.

Agradezcamos diariamente. Hagamos comunión con la tierra, no la explotemos.

Enseñémosle a nuestr@s hij@s que nuestro valor es directamente proporcional al valor que le damos a todo lo que nos rodea. Sigamos los consejos de un sabio como Aristóteles , como lo menciona en su “Ética a Nicómaco”, un documento dirigido a su hijo; y busquemos ese punto medio entre la vorágine urbana y la placidez rural.

El 17 de enero vamos a distribuir el primer paquete de 2008 y de ahí estaremos entregándo las bondades de la tierra y del campo cada diez días. Te garantizamos la mejor selección gastronómica y nutricional.

Los restaurantes que están alineados con el movimiento gastronómico Slow Food, que reúne a los mejores chefs y restauranteros a nivel global, reconocen la calidad de nuestros productos. Por ejemplo, estamos cerrando trato para proveer al restaurante Los Danzantes y al Oh Mayahuel, en Coyoacán. Y ya estamos proveyendo con cosechas seleccionadas y  algunos procesados al restaurante Contramar, cerca a la plaza de Las Cibeles, en la Condesa.

Para esta temporada (ENERO-FEBRERO-MEDIADOS DE MARZO) la tierra -TRABAJAMOS DE MANERA NATURAL-, nos permite surtir a las familias de esta ciudad con los siguientes productos RECIÉN COSECHADOS o procesados directamente EN EL CAMPO: todo FRESCO:

Lechuga sangría, francesa e italiana.
Nopal.
Espinaca.
Acelga.
Chayote con espina (se puede entregar ya hervido)
Coliflor.
Epazote.
Quelite xochipa (hoja nativa de un sabor particular que se puede degustar en las quesadillas o como condimento en las sopas o guisados).
Manzanilla.

Frijol negro COSECHA OCTUBRE 2007
(con el frijol debemos tomar en cuenta su proceso  de cultivo y el año de cosecha. Por lo general, el frijol que obtenemos empacado viene de campos industrializados, intensivo en el uso de químicos, y con un almacenamiento superior al año y medio)

Tamales (pre-orden del 2 de febrero)
Masa nixtamal procesada de manera natural y sin aditivos (dura en conservación hasta cinco días).

Huevos de pollo y de pato, así como los pollos y patos, en existencias limitadas (*)

Mermelada de higo preparada por las familias productoras de higo cristalizado de San Francisco Tlalnepantla.
Conserva de tejocote.
Frutas cristalizadas.

Leche natural.
Mantequilla.
Queso de campo.
Yogurt.
Requesón fresco y/o mezclado con hierbas finas recién cosechadas.

ENTREGAREMOS EL 17 DE ENERO. Ese día también podremos llevarte alguno de los productos que no formen parte del paquete pero que te hayan interesado y tengamos en existencia.

Con nosotros puedes tener la seguridad y confianza de que todo lo que llevemos a tu casa es cien por ciento natural, sin aditivos de ningún tipo, fresco y recién cosechado. De esta manera, además, colaboras con la preservación de un Patrimonio Cultural de la Humanidad, como lo es Xochimilco: una agricultura que cuida a la tierra.

Un abrazo y Feliz Año 2008.

En el siguiente post daremos los precios de los próximos paquetes (enero 14)

Los Productos de la Chinampa provienen de una empresa sustentable y, por lo mismo, socialmente responsable.

Muchas gracias por confiar en nosotros.

Los maíces que utilizamos para preparar el nixtamal, atole, pan de elote y tortillas, entre otras delicias, son el rojo, amarillo, blanco y azul. Provienen de la Zona Chinampera, de Chalco y de la Zona de la Montaña, de Xochimilco. En estas regiones subsisten pequeños productores que preservan sus semilas y nos aseguran una producción anual constante.

Estos maíces son la verdadera base de nuestra cultura gastronómica.

A diferencia de la masa industrial de maíz híbrido, el mixtamal de Xochimilco proviene de un proceso artesanal que comienza desde la preparación de la tierra para sembrar el maíz. Se trata de maíces propios de la región, semillas seleccionadas cultivo tras cultivo, de generación en generación y que son propiedad de las familias xochimilcas. Es a través de ellas que se realiza este trabajo de preservación y mejoramiento natural del maíz, parte primordial de su cultura.

Luego de la cosecha y selección del producto, trabajo que se realiza de manera manual y bajo la atenta mirada del conocedor, el agricultor chinampero o de la monataña; desgranamos el maíz y lo hervimos “a la leña”.

El maíz hervido, pasa por un tiempo de reposo (este es un secreto de nuestras abuelitas), donde adquiere sabor, consistencia y distribución, dándole ese toque muy particular a nuestra masa. Así es como nuestras tortillas, atole, y los típicos antojitos (tlacoyos, quesadillas, las clásicas gorditas, los tamales, los burritos y el pinole), poseen un sabor muy especial: “es la gastronomía de la Madre Tierra”. Un proceso que tarda cuatro días, desde el desgranado de la mazorca hasta que llega a tu mesa.

La masa de nuestro maíz es un patrimonio que los xochimilcas tenemos la responsabilidad de proteger. Únete a la protección de esta riqueza nacional consumiendo y promoviendo los productos naturales del campo mexicano.

Para elaborar 50 kilos diarios de mixtamal xochipa, “a la manera tradicional” (este es nuestro sello de calidad), son necesarias dos personas que dediquen su conocimiento y experiencia en la elaboración de esta tradicional masa.

Cabe señalar que si producimos más de estos maíces los chinamperos venderían más, se reactivaría una economía local y promoveríamos la regeneración de tierras y servicios ambientales propios de esta región.

Lista de productos y servicios relativos a nuestro maíz:

Elote (en temporada de elote).

Maíz tierno desgranado (en temporada de elote).

Tortilas de diversos tamaños y presentaciones.

Masa mixtamal (todo el año en azul, blanco, rojo y amarillo)
Tamal xochipa (todo el año)
Preparamos de alimentos con recetas tradicionales y productos recién cosechados (todo el año).
Servicio de tortillera (artesana en la elaboración de la tortilla).

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