
A sus 50 años, Anastasio vive prácticamente en su chinampa. Por aquí lo conocen como Chope, y es el heredero de la famosa Isla de las Muñecas, entre otras que trabaja él mismo: “es herencia que nos dejaron los abuelos. Toda nuestra familia es campesina y nos gusta sembrar las verduras”.
Anastasio tiene un objetivo en su vida: “queremos conservar las chinampas, que florezcan más”.
Él forma parte de un grupo de agricultores que está dándole vida a este proyecto que no nace de la tierra, sino del agua, y cuyos principios son claros: “no destruir, no contaminar, no desgastar nuestros recursos que son de una enorme diversidad”.

Anastasio cuida su tierra a la manera tradicional, utilizando el liro acuático y otras plantas mezcladas con el lodo que extraen del fondo de los canales: “es el mejor nutriente para la planta. No necesita fertilizante. No usamos químicos. Desde nuestros tíos, abuelos, padres, barbechamos y enterramos. Eso hace a la tierra más porosa para que la raíz se introduzca a la tierra y le dé riqueza a nuestras hortalizas”.
Esta es la idea central de Productos de la Chinampa: ofrecerle al público de la ciudad de México la oportunidad de consumir productos naturales, trabajados por campesinos involucrados con un reto: “revalorizar la cultura del agua”, como indica este productor campesino.
Anastasio siembra varias verduras: acelga, epazote, verdolaga, chayote con espinas, chilacayote, hierbas aromáticas, manzanilla, quelite quiltonil y maíz.

“Es maíz criollo, de semilla natural, preservada de generación en generación, que crece con la lluvia y con un sabor bien diferente al híbrido”. En Xochimilco, el maíz comienza a sembrarse a mediados de febrero, como explica Anastasio, “para que comience a salir a mediados de julio y hasta fines de mediados de noviembre”. Por estas fechas seleccionan las semillas para la siguiente temporada. Este maíz lo ofrecen de dos formas, desgranado o como elote.
La labor de campesinos como Anastasio es fundamental para el mantenimiento de una cultura que ha tenido un diálogo ejemplar con la naturaleza. Las chinampas mantenidas de forma tradicional, filtran el agua, le brindan nutrientes a la diversidad que de aves y especies acuáticas, mantienen una adecuada profundidad del lecho de los canales y limpia su superficie de plantas acuáticas como el lirio… pero sobre todo, brindan un ingreso a las personas que preservan esta “cultura del agua”.

El problema es que con en los últimos años esta actividad se ha visto afectada por el poco valor que se le reconoce a productos naturales del campo. El resultado es el abandono de las tierras de cultivo, con las consecuencias negativas que esto ha ocasionado al ecosistema local.
Anastasio Santana, por otro lado, recibe a cientos de visitantes cada semana. Ellos llegan de distintos lugares del mundo para conocer la Isla de las Muñecas, un ejemplo de turismo que no impacta al medio ambiente.

Octubre 26, 2007 at 5:52 pm
hola me parece un gran trabajo el que estan reliazando y me gustaria saber de los programas gubernamentales que les brindan ayuda para el rescate de las chinampas ojala me puedan contestar mi duda gracias y hasta luego
Abril 27, 2009 at 6:07 am
[...] hermanos que mantienen de modo ejemplar su chinampa en Cuemanco. Luego conocieron la chinampa de Anastasio Santana (de la conocida “Isla de las Muñecas”) y pudieron observar los esfuerzos que [...]
Mayo 8, 2009 at 4:12 pm
hola me justa mucho su pajina ya es famosa besos